¡Hola a todos! 🌿
Estos días estuve reflexionando bastante sobre esa idea extendida de que el camino del autocuidado, el yoga o la meditación es una búsqueda estrictamente individual. Nos topamos con maestros, guías, profesores y colegas, pero en el proceso de la práctica diaria y en el intento por sostenerla, a veces caemos en la trampa de creer que estamos haciendo todo esto únicamente por nosotros mismos, movidos solo por un empuje o decisión "individual".
Sin embargo, con el tiempo y la práctica he comprendido algo fundamental: lo que hago por mí misma repercute directamente en mi entorno, y a la vez necesito de ese entorno para poderme desplegar.
Nadie crece en soledad; necesitamos de esa red. Para poder mirar hacia adentro y transformar esa relación primera —la que tenemos con nosotros mismos—, siempre precisamos de un otro que nos haga de espejo y nos ayude a exponernos. Aislarse o pretender crecer de forma autosuficiente es, en el fondo, evadir la realidad. Vivimos en sociedad y crecemos en comunidad.
La red que nos sostiene en el día a día
Si nos detenemos a observar con atención, nos daremos cuenta de que dependemos a diario de una red maravillosa de personas y energías, tanto visibles como invisibles:
El cuidado: El médico o profesional de la salud que nos asiste y nos acompaña a cuidar el cuerpo.
El servicio cotidiano: El chofer del colectivo que nos lleva al trabajo o cada persona que nos facilita la rutina diaria, desde el panadero, hasta el cartero y la lista sigue...
El aprendizaje y el desafío: Ese jefe, cliente o colega que nos impulsa a aprender, superar límites y crecer.
Las raíces y el sostén: Los referentes y padres que nos dieron la vida (de forma visible o invisible).
El reflejo diario: Esa amiga que nos acompaña en lo bueno y en lo malo (nuestro par) o esa persona favorita —nuestra pareja o mejor amigo— con quien nos proyectamos tanto en nuestras luces como en nuestras sombras.
El origen: Dios, el Infinito, la Inteligencia Divina, esa luz presente en todo y en cada uno. De donde venimos y hacia donde vamos.
Todos, en red, nos ayudamos mutuamente a evolucionar y a buscar ser mejores personas.
Intencionar con dirección: Menos respuestas hechas, más empatía
Reconocer la importancia de esta red exige una gran dosis de humildad. Por eso hoy quiero intencionar mi camino con absoluta claridad y dirección, compartiéndote unas líneas que escribí hace un par de noches desde el corazón.
✨ Elijo no ser necia ni querer tener la razón: No busco ponerme en el lugar de la sabia que todo lo sabe.
✨ Elijo no suponer ni imponer: No pretendo saber las respuestas de los demás ni imponer mis formas a un otro.
✨ Elijo respetar la individualidad: Lo que a mí me sirve en este momento de mi vida es único y específico para mí. De la misma manera, lo que le sirve a otra persona en su propio momento de vida es único y específico para ella.
En mi camino como practicante e instructora de yoga siempre lo comparto: este espacio no ofrece fórmulas mágicas ni verdades absolutas. Nadie es quien para vivir la vida de nadie ni para dar consejos personales dogmáticos. Podemos tender una mano y acompañar, pero respetando siempre el proceso del otro.
Hoy elijo menos mandatos y consejos de proyección, y más empatía: para conmigo y para con los demás.
Intencionar desde la gratitud
Intencionar bienestar hacia el futuro solo es posible cuando miramos el presente con gratitud. Hoy quiero dar gracias infinitas a mi esposo y a mis amigos por ser mi refugio, mi sostén y mi lugar favorito en el mundo. Me rodean personas tan MARAVILLOSAS que a veces abro y cierro los ojos solo para percibir si estoy soñando o si esto es real. 💜
Gracias a vos también por estar del otro lado leyendo y formando parte de esta comunidad.
¿Paraste a pensar hoy en esa red de personas que te sostiene y te ayuda a crecer? Me encantaría leerte en los comentarios.
Con cariño,
Den 🧘♀️
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