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De la ansiedad a la presencia

  De la ansiedad a la presencia Los últimos meses pasaron muchas cosas y, sin darme cuenta, algunas me llevaron "puesta" en una especie de acelere constante. Como tantas veces nos pasa, yo creía que estaba bien. Tengo salud,  cuento con el apoyo incondicional de mi familia y amigos,  duermo bien, combino entrenamiento de fuerza y cardio con prácticas más relajantes, medito por las mañanas, me alimento de forma consciente y me apasiona mi trabajo. En los papeles, mi checklist diaria estaba completa. Aparentemente todo se veía en orden, pero algo en mí activaba el modo supervivencia. La ansiedad empezaba a subir en los momentos menos pensados. Se manifestaba en detalles sutiles: hacer ciertas tareas más rápido, como si quisiera "sacarme las cosas de encima" para llegar cuanto antes al momento de descanso. En el mientras tanto, la consigna implícita era "aguantar los trapos". Pensaba que sabía parar. De hecho, no registré lo que me pasaba hasta que mi psicól...

El "no" ya lo tengo... ¿y el "sí"? También.

El "no" ya lo tengo... ¿y el "sí"? También. Muchas veces soy mi propia enemiga. Esta semana me vi muy exigida desde adentro —por mí misma— y desde afuera —en lo laboral—. Pero en medio de ese ritmo reconozco algo que fui masticando estos días: si bien muchas veces damos por sentado que "el no ya lo tenemos asegurado", la verdad es que el "sí" también está ahí, esperando por nosotros. ¿Cuántas veces me dije que no podía? ¿Cuántas veces ni siquiera fui al gimnasio porque mi mente ya me decía que no tenía energía, que no iba a aguantar 50 minutos de movimiento? ¿Cuántas veces antes de una reunión importante me dije que no estaba lista? Muchas. Muchísimas. Sin embargo, las prácticas de meditación, la escritura diaria y el espacio de terapia me han enseñado a observar quién habla dentro de mi cabeza. A cuestionar a esa voz que me dice que "no", cuando en realidad el "sí" estuvo primero. Porque en la base de todo movimiento hay un ...

No hay nada malo en mí

No hay nada malo en mí Estos últimos días me han sucedido varias cosas todas juntas. Y sí, la vida es un poco eso. A veces parece que estamos haciendo la plancha y pasa lo mismo de siempre: la rutina, el trabajo, el movimiento, las mismas caras. Pero, de repente, empiezan a pasar cosas nuevas y la exigencia exterior te pide salir de lo conocido. En lo laboral, me llegaron invitaciones a tomar desafíos que venía postergando para el año que viene... pero se adelantaron. En lo personal, también empecé a sentir cambios en cómo percibo mi cuerpo y mis emociones. Todo esto mientras intentaba reacomodarme tras haber estado un mes en Argentina, mi país de origen, con todo el impacto emocional, mental y físico que eso conlleva. Al regresar al país donde vivo actualmente, me tocaron responsabilidades que me exigieron muchas horas de trabajo, fines de semana incluidos. Y en medio de esa montaña de cosas... el Mundial de fútbol. Otra vez viendo a mi selección llegar a una final desde el extranjero...

¿Le pedís al cuerpo que te "banque"?

  ¿Le pedís al cuerpo que te "banque"? Me duele el cuerpo. Es el segundo día del comienzo de mi ciclo menstrual y el cuerpo me pide ir más lento, que lo escuche, como si fuera la primera vez. Siempre me insiste en que lo escuche. A veces le doy más atención; a veces, le pido que me "banque", que me espere, que hoy necesito ser productiva, que hoy tengo ESA reunión importante, ESA clase que dar, ESA charla con ese cliente especial para mi empresa. Hoy en el baño, mientras me preparaba para continuar la tarde, me dolió la panza. Me toqué el vientre y me dije: "Te escucho, acá estoy". Me emocioné. Fue la primera vez en mucho tiempo que sentí genuinamente que le estaba diciendo a mi cuerpo: Tranquilo, no tenés que gritar porque esta vez te escucho. Hoy no tengo tanto ruido y barullo impidiéndome escucharte, hoy estoy presente. Me tenés a mí, yo a vos, nos tenemos. Ser humana antes que profesora de yoga Y así nace esta nueva temporada: con el aviso de mi cue...

No caigas en la trampa: no creas todo lo que escuchas

No caigas en la trampa: no creas todo lo que escuchas “Es que yo soy así, determinada” – dijo María. Así empieza mi blog hoy: una frase, un decreto, una creencia disfrazada de verdad absoluta. Y sin querer queriendo, somos eso que decimos, eso que pensamos. Parece que no hay margen de error. Realmente ella es determinada. Tanto, que cambia de trabajo urgentemente porque “ya no daba para más”. Ella sabe lo que quiere, por eso se aleja de quienes no lo saben. Ella supera todo rápido y “a otra cosa mariposa”. Sale de una relación y empieza otra. Y así vamos, proclamando quiénes somos. Y si no nos lo decimos nosotras mismas, no te preocupes: ya vendrá tu amiga, tu vecina, tu compañera de trabajo a recordártelo: “Es que vos sos así, de cabeza dura, siempre te pasa lo mismo.” Digamos que todos saben todo. Así andamos por la vida: sabiendo todo de todos. Si no sé de mí, sé de vos. Si no sabés de vos, sabés de mí. “Y te digo que es así.” “Es que yo sé.” Y si no sé, lo averiguo: le preg...

🌿 Cómo transformar el ciclo de tus pensamientos y crear bienestar

  🌿 Cómo transformar el ciclo de tus pensamientos y crear bienestar En Kundalini Yoga el pensamiento es solo el punto de partida. No somos nuestros pensamientos, pero si no aprendemos a gestionarlos, ellos pueden dirigir nuestra vida entera. Con el tiempo, entendí que hay un circuito natural: Aparece un pensamiento (luminoso o dañino). Elegimos si le damos atención o lo dejamos pasar. Si lo alimentamos, se convierte en creencia . Esa creencia genera emociones . La emoción se manifiesta en el cuerpo (tensión, calor, presión, dolor). Si no lo gestionamos, esa emoción se transforma en conmoción , y ahí buscamos liberar la tensión de cualquier forma —a veces dañándonos o dañando a otros. Por ejemplo: Pienso “no puedo con esto” . Si lo creo, quizá se expanda a “nunca soy suficiente” , reforzando una creencia antigua, de la que ni recuerdo su origen. Esa creencia despierta una emoción (en mi caso, calor y presión en el pecho). Si no la observo, la emoción cre...

🌿 Sostenerme cada día

  🌿 Sostenerme cada día Reflexiones sobre la práctica diaria de meditación y Kundalini Yoga Practicar meditación y yoga todos los días no solo tiene un impacto en el momento en que me siento, cierro los ojos y respiro. Porque hay días en los que meditar es estar llena de pensamientos, reflexiones, preocupaciones. A veces, solo después de varios minutos —y dependiendo del día— aparecen las pausas. El silencio. La presencia. La conexión con la respiración. Pero el verdadero efecto de una práctica diaria no se mide solo ahí. Lo que más transforma es lo que ocurre después . 🌞 Mientras te comparto estas reflexiones, quiero invitarte a sentir un poco de la energía que me acompaña en este camino. Te dejo este video cantando El Eterno Sol, una canción que entonamos al final de nuestras prácticas para enviar luz y amor al mundo, o a quienes deseemos abrazar con el corazón. 🌀 Con el tiempo, con la constancia, algo profundo empieza a cambiar. Tu mente se vuelve más neutra. Tu forma d...