De la ansiedad a la presencia Los últimos meses pasaron muchas cosas y, sin darme cuenta, algunas me llevaron "puesta" en una especie de acelere constante. Como tantas veces nos pasa, yo creía que estaba bien. Tengo salud, cuento con el apoyo incondicional de mi familia y amigos, duermo bien, combino entrenamiento de fuerza y cardio con prácticas más relajantes, medito por las mañanas, me alimento de forma consciente y me apasiona mi trabajo. En los papeles, mi checklist diaria estaba completa. Aparentemente todo se veía en orden, pero algo en mí activaba el modo supervivencia. La ansiedad empezaba a subir en los momentos menos pensados. Se manifestaba en detalles sutiles: hacer ciertas tareas más rápido, como si quisiera "sacarme las cosas de encima" para llegar cuanto antes al momento de descanso. En el mientras tanto, la consigna implícita era "aguantar los trapos". Pensaba que sabía parar. De hecho, no registré lo que me pasaba hasta que mi psicól...
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