No todo tiene respuesta (y está bien)
Escuchando la canción Invisible de Cuarteto de Nos, hubo una frase que me tocó profundamente:
"¡No todo tiene respuesta!"
Y me quedé ahí.
En silencio.
Porque a veces, no hay mucho más que agregar.
Vivimos en una era donde todo —absolutamente todo— necesita tener una explicación.
Una causa.
Un porqué lógico, un para qué profundo.
Y si puede ser científico, mejor. Y si además tiene una dimensión espiritual, ¡mejor aún!
Yo lo hago.
Hago terapia hace años, medito hace muchos más.
He hecho ciclos de meditación de 40, 90, 120, hasta 365 días.
Y continúo con mi disciplina diaria.
Terapias convencionales y alternativas: reiki, constelaciones, biodescodificación , astrología… lo que se te ocurra.
Busqué respuestas con disciplina, con fe, con compromiso.
Y muchas veces las encontré.
Pero también hay días en los que me siento agotada.
No del camino. Sino de esa exigencia interna —y colectiva— de tener que entender todo lo que me pasa.
Porque a veces lo que más cansa no es lo que vivimos, sino todo el peso de interpretarlo, procesarlo, explicarlo, compartirlo, justificarlo, darle sentido.
Como si detrás de cada sensación tuviera que haber la respuesta correcta.
Como si no bastara con sentir. O simplemente vivir.
A veces con buena intención, otras sin darse cuenta, emiten juicios o sacan conclusiones sin conocer realmente lo que estamos atravesando.
No es que haya maldad, sino quizás falta de pausa… de esas preguntas que nos invitan a mirarnos hacia adentro antes de mirar al otro.
Y sí, eso también puede cansar.
Porque no solo buscamos respuestas, sino que muchas veces sentimos que tenemos que justificarlas frente a quienes aún no se animaron a preguntarse nada.
Y me pregunto:
¿Será que en el fondo lo que nos mueve es ese monstruo silencioso interno que quiere controlar la vida...
cuando en realidad ni siquiera sabemos bien qué es la vida?
Hoy solo quiero dejarme en paz.
No tener que entender.
No tener que nombrar.
No tener que sacar una conclusión útil de cada momento.
Solo estar. Respirar. Vivir.
Y si no hay respuesta, que no la haya.
Porque quizás, solo quizás...
la verdadera libertad empieza ahí.
🌑✨
Y en este día de Luna Nueva en Leo, te invito a sentir.
Sentir tu corazón.
Sentir tu cuerpo.
Sin explicar, sin analizar.
🧘♀️ La meditación del Loto del Corazón.
🌸 Podés practicarla con este video:
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