La ciclicidad, el escape y la estrella que nos llama: Reflexiones al ritmo de "En Replay"
Comienza septiembre y venimos de un agosto intenso con dos eclipses que han dejado a más de uno recalculando. A mi alrededor percibí esa energía de movimiento constante y, en mi propia vida, también la he sentido profundamente. Sin buscar culpables afuera ni poner excusas —saben que no me gusta ir por ahí—, estos momentos nos invitan a pausar y observar.
Hace un tiempo, mi hermano me invitó a escuchar a Malditos Perros Secuaces, una banda de amigos suyos en la que se ha sumado como músico. Me apasiona la música y el arte en general por su capacidad de exponer o expresar de alguna forma lo que muchos sentimos. Siento que la Divinidad inspira a unos pocos susurrándoles ciertas informaciones (que los artistas transmiten en su forma de arte) que luego acompañan a miles de personas en distintas épocas y lugares. Mi mamá nos transmitió músicas que escuchaba de chica y que hoy compartimos con mis hermanos. Me encanta esa atemporalidad: que una canción creada hoy te pueda trasladar a tu niñez, a tu adolescencia, a tu presente o a tu futuro.
El sábado pasado, mientras viajaba en tren de una ciudad a otra, volví a escuchar su tema En Replay. Miraba por la ventana y me reía sola con frases que me resonaban de una manera increíble. Volví a experimentar esa gratitud radical hacia la música que toca las capas más profundas de mi interior. Siempre me pasa algo tras ese impacto mágico-musical; nunca vuelvo a ser la misma. ¿A vos también te pasa?
Volver al origen: Los bucles y la compasión
En Replay me hace acordar a mí, a vos, a todos. A menudo creemos que hemos cambiado del todo, pero en ciertas circunstancias volvemos a repetir viejos esquemas. Si no nos damos cuenta, caminamos en círculos, como el perrito que intenta morderse la cola.
La canción comienza diciendo:
Te escapás y te fugás, esa es tu forma de rezar a ese Dios que no te juzga...
Me reía sola en el tren al darme cuenta de cuántas veces hago el mismo recorrido mental, emocional y físico a través de acciones repetidas. Y me preguntaba: ¿cuántas veces nuestro escape o fuga es la única manera que encontramos para retornar al centro y encontrarnos con esa Inteligencia Divina que nos sostiene? Solemos juzgarnos severamente como una forma aprendida de falta de compasión. Sin embargo, qué paz tan profunda se siente al sabernos en comunión con una Divinidad que no nos juzga.
La estrella interior y el miedo al borde
La letra continúa:
Tantos años son, todo sigue igual. Y ya te cansaste de pasarla mal. Sentís la tentación de no estar acá. Esa estrella no te para de llamar.
Aparecen el cansancio y el hartazgo de pasarla mal, esa sensación de estancamiento. Pero al mismo tiempo late esa fe, esa luz interior —esa estrella— que jamás deja de llamarnos.
Y de tanto patear, de tanto patear, llegás hasta el borde donde no hay nada más. Nunca estuviste tan lejos y te da miedo lo que pueda pasar.
Llegar a un límite nunca antes alcanzado despierta un miedo absoluto. En ese punto decisivo nos invade la duda: ¿Volvemos atrás, a lo conocido pero incómodo, o nos lanzamos a lo desconocido? Muchas veces, aquello que tanto deseamos —tras años de trabajo, mérito y esfuerzo— está ahí nomás, al borde. Vivirlo da pánico. Son momentos clave para no autosabotearnos y para empezar a crear nuevas conexiones neuronales que nos permitan experimentar la vida desde otro lugar.
Detenerse a responder con verdad
En medio de la intensidad, la letra nos regala una pregunta llena de misericordia:
Mi amor, ¿qué buscás? Decí qué buscás...
Qué valioso es parar la inercia, mirarnos con cariño y respondernos con total sinceridad.
Y para cerrar, nos recuerda la ley de la impermanencia:
Todo llega, todo pasa, cambia y crece. Quizás haya que aguantar un poco más.
Es la sabiduría de la ciclicidad, de la espiral, de la finitud de las cosas. La certeza de que la vida transmuta y evoluciona. Nos deja la esperanza de seguir adelante, aun cuando no veamos con claridad la luz al final del túnel, con la simple determinación de que vinimos a aprender, transformar y, en el camino, acompañar a otros a transformarse.
Gracias infinitas al arte por ser medicina y espejo.
Aquí les comparto el temón "En Replay".
¿Te resonó alguna de estas frases? Me encantaría leerte en los comentarios y saber cómo estás transitando este reinicio de septiembre.
Con cariño,
Den
Para escuchar más sobre la banda, podés buscar a Malditos Perros Secuaces y su tema "En Replay" en tus plataformas de música preferidas.
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