El "no" ya lo tengo... ¿y el "sí"? También.
Muchas veces soy mi propia enemiga.
Esta semana me vi muy exigida desde adentro —por mí misma— y desde afuera —en lo laboral—. Pero en medio de ese ritmo reconozco algo que fui masticando estos días: si bien muchas veces damos por sentado que "el no ya lo tenemos asegurado", la verdad es que el "sí" también está ahí, esperando por nosotros.
¿Cuántas veces me dije que no podía? ¿Cuántas veces ni siquiera fui al gimnasio porque mi mente ya me decía que no tenía energía, que no iba a aguantar 50 minutos de movimiento? ¿Cuántas veces antes de una reunión importante me dije que no estaba lista?Muchas. Muchísimas.
Sin embargo, las prácticas de meditación, la escritura diaria y el espacio de terapia me han enseñado a observar quién habla dentro de mi cabeza. A cuestionar a esa voz que me dice que "no", cuando en realidad el "sí" estuvo primero. Porque en la base de todo movimiento hay un "sí": un sí que me hace moverme, que me dice «andá igual», que me permite conectar con ese cliente que creía imposible, o que simplemente me demuestra que lo seguro no tiene por qué ser la duda. A veces lo seguro es intentar.
Al final, vos sos quien dirige tu propia orquesta. Quien decide cómo, cuándo y hacia dónde avanzar o cuándo parar, sos vos.
No tengo todo resuelto. Yo también convivo con mi propia impostora. Pero si hay algo que siento profundamente hoy —y que me acompaña hace años— es que hay una fuerza, una Divinidad, un Dios (llamalo como quieras) que nos sostiene.
A veces esa fuerza se manifiesta desde afuera:
En la sonrisa de un desconocido en la calle.
En el aroma de tu flor favorita regalándote un instante de presencia absoluta.
En un recuerdo feliz que aparece de la nada.
En el abrazo o las palabras de orgullo de alguien que querés.
En el canto de los pájaros a la mañana.
En la invitación de un amigo para compartir un café o un mate en el parque.
En el silencio amoroso de tu mascota en tus días difíciles.
A veces, la Divinidad es esa palmadita en la espalda que nos recuerda que el "sí" también está garantizado. Que mañana, pase lo que pase, el Sol vuelve a salir.
¿Qué quiero regalarte hoy?
Que te la creas un poco más. Que recuerdes la completitud de la naturaleza que sos. Que mires a tu alrededor y celebres el regalo y el privilegio de esta vida.
Ese discurso que nos hace creer que el "no" es lo único seguro, no es real. Si llegaste hasta acá, es porque fuiste a buscar todos los "sí" que merecías.
Hoy te digo: dale, hoy también podés.
Tomate un break. Disfrutá de ese café mirando por la ventana. Salí a caminar, a correr, y dejá que el viento te pegue en la cara.
A veces, sí. Con todo.
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